En este post de invitado Xavier Llinas, creador de Hostelmaniacs, nos cuenta como viajar te cambia la vida y, también, la persona que eres.

 

 

Viajar te cambia.

Te transforma.

Viajar cambió mi vida.

Y no me refiero a un simple viaje, sino un viaje espectacular en el que estuve recorriendo el Sudeste Asiático durante un año.

Dejé atrás mi trabajo, mis amigos, mi familia y –prácticamente- todas mis pertenencias.

Cargué en mi espalda una mochila de 45 litros en la que metí todo lo que –supuestamente- iba a necesitar para vivir durante un año lejos de mi hogar.

Viajas más por menos era factible.

Estaba empezando la aventura de mi vida.

 

 

¿Cuál fue el motivo para viajar al Sudeste Asiático durante un año?

 

 

Hay una razón clara y principal: mi pasión por los viajes.

Dicha pasión me había llevado a viajar por varios países de Europa, EEUU, Asia, y Centroamérica.

Pero el motivo para hacer este viaje de un año –viviendo fuera de mi zona de confort- los desencadenes fueron otros.

Tras una larga enfermedad y el posterior fallecimiento de un familiar muy cercano, mi ánimo estaba por el suelo.

Por primera vez la muerte me había tocado de cerca y se llevó media parte de mi corazón.

Aquello hace que te replantees muchas cosas. Y una de ellas es preguntarnos: ¿qué queremos de nuestra vida?, ¿qué esperamos de ella? Y yo sabía exactamente el qué.

A los 4 o 5 años empiezas en la escuela, los estudios, la universidad, y después la vida laboral.

¿En qué momento empiezas a vivir la vida? ¿ Cuándo gozarás de total libertad y te sentirás libre? ¿Al jubilarte? ¿A los 65 años?

Quería y necesitaba sentir libertad.

Sentir que la vida no es solo un trabajo. 

¡Qué miedo llegar a los 65 y ver todo lo que podría haber hecho y no hice!

 Sentí un miedo escandaloso, y fue lo que más me motivo para emprender el viaje.

Quería sentirme libre durante un año, sin ningún tipo de ataduras.

Solo yo, mi mochila, y nuevas culturas y países por descubrir.

El planeta es inmenso y mi ciudad muy pequeña.

Quería vivir otras culturas, conocer nuevos lugares y nuevas personas.

En definitiva, conocer más y no conformarme con lo conocido.

Experimentar –por mí mismo- la sensación que viajar te cambia.

Te preguntarás: ¿fue difícil dar el paso?

Todo es -más o menos- difícil. Depende del objetivo.

Mi objetivo era claro.

Sabía que me haría feliz irme de viaje.

Por lo que dar el paso no me costó nada. 

Dejé de pensar en el futuro, y me centré en el presente. En lo que quería.

El futuro se vería después.

Tenía que pensar en el ahora.

Así fue, y así lo hice.

Lo que no esperaba es sentir como viajar te cambia. Y mucho.

 

 

6 razones sobre por qué viajar te cambia para siempre.

 

 

1. Aprendí a valorar más lo que tengo y a desvalorar pequeños contratiempos cotidianos.

 

 

Sabía que viajar te cambia la forma de ver las cosas. Pero nunca imaginé hasta qué punto.

Estaba viajando. Y podía ser por dos motivos: tenía el dinero necesario, o sabía cómo viajar barato o con poco dinero.

Lo cierto es que por el solo hecho de estar viajando ya me sentí afortunado. 

Ser un viajero es un privilegio que otros aún no han encontrado, así como algunos no quieren ni buscar.

Lo que quiero decir es que hay personas que no tienen interés en viajar. Y otros que no pueden por distintas razones.

Estamos viviendo en una dinámica de constante estrés y echando raíces en nuestra zona de confort.

Aquello provoca que cualquier contratiempo –por pequeño que sea- en nuestra vida, en la economía o en nuestras emociones, se convierte en una gran pelota que se nos cae encima.

Durante el viaje aparte la mirada de mí, de mis problemas. Miré hacia afuera, hacia la vida y los problemas de las otras culturas y de las otras personas que estaba conociendo.

Conocí todo tipo de culturas y de personas. Algunas más avanzadas y otras más precarias que se aferraban a la vida con una gran sonrisa.

Valoré más las pequeñas cosas de mi vida y desvaloré problemas que se convirtieron en triviales.

Fue mi primer paso hacia el cambio.

 

 

viajar te cambia

 

 

2. Aprendí más sobre mí mismo y mis límites.

 

 

Conocer tus límites te cambia ciertos aspectos de tu vida.

Abandonar la zona de confort es un reto, y no todo el mundo está preparado para abandonar esa zona.

En la zona de confort te sientes seguro, que todo lo tienes bajo control, y sabes cómo reaccionar ante cualquier circunstancia.

Pero cuando estás lejos y viajando a miles de kilómetros fuera del hogar, comienzas a reaccionar de forma instintiva frente a los problemas que surjan.

Te haces valer de ti mismo para solventar situaciones que no ocurren estando en tu zona de confort.

Aprendes a conocer lo que eres capaz de soportar, aguantar, y dejar pasar.

Viví situaciones que me pusieron al límite, y me mostraron hasta qué punto puedo aguantar una cierta situación o condición de vida. Aprendí a dónde puedo -y no puedo- llegar, lo que puedo -y no puedo- hacer.

Descubrí que puedo vivir mucho más por menos.

Viajar te cambia porque aprendes más sobre ti mismo y, también, sobre las otras personas.

Ves las cosas de forma diferente. Y afrontas cosas de una manera que nunca habías imaginado.

 

 

3. Creces como persona

 

 

Aprendí sobre mí mismo y mis límites.

Abrí la mente.

Aprendí nuevos puntos de vista (de otros viajeros) sobre temas cotidianos, políticos, y culturales.

Empecé a valorar más lo que tengo. Y dejé de desear más cosas de las que necesito.

Me volví más sociable.

Me expresaba mejor y con menos esfuerzo.

Crecí como persona.

No soy el mismo de antes. He cambiado.

¡Soy otro!

Y no solo yo me di, sino, también, se dieron cuenta las personas que me rodean.

Todo ha sido como consecuencia del abandono de la zona de confort y enfrentarme a situaciones que no había vivido antes. Además de todo lo que aprendí con la gente que me encontré.

Te confieso que hace muchos años atrás era una persona introvertida y muy insegura. No tenía personalidad. Me dejaba llevar por los demás e influenciar fácilmente.  No me cuesta reconocerlo.

Pero tras vivir solo en Londres, y después de varios viajes por el mundo, soy otra persona.

Me convertí en una persona más segura, con una personalidad definida… para bien de algunos y para mal de otros 😉

Tras este año -viajando por el Sudeste Asiático- maduré todo lo aprendido en los otros viajes y experiencias anteriores.

Definitivamente viajar te cambia para siempre.

 

 

viajar te cambia

 

 

4. Me convertí en una persona más ahorrador y menos gastador

 

 

La pasión por viajar te cambia las preferencias y las prioridades.

Desde que viajo ahorro más. Ahorro para viajar y ahorro durante el viaje.

Ya sé lo que necesito, lo que debo o necesito gastar cuando viajo. También lo que no necesito, y que me permitirá ahorrar.

Me gusta el sushi, me chifla pedir pizzas, ir al cine, ir a cenar fuera a un restaurante, me encanta salir por ahí de copas, y -como no- comprar ropa. Pero si quiero viajar tengo que hacer recortes, y no solo antes de viajar sino, también, durante el viaje.

Me di cuenta que más de la mitad de las cosas que compro no las necesito.

¿Quieres saber qué llevaba en la mochila durante un año de viaje?

  • 7 camisas
  • Ropa interior
  • 2 bermudas
  • 1 pantalón largo
  • 1 sudadera
  • Unos bañadores
  • Chanclas
  • Portátil
  • Cámara

 

Esa fue mi casa durante un año (tuve que cambiar algo por el camino, por supuesto).

Lo que quiero decir con esto es que se necesita muy poco para vivir y ser feliz.

Yo lo fui, y mucho.

Ahora –prácticamente- todos mis ahorros son para viajar.

Durante el viaje, también, aprendes a subsistir con menos, y así gastas menos. Te conformas con menos, y disfrutas más porque –con esos recortes- tu viaje dura más.

Se puede viajar con muy poco.

Hoy en día son muchísimas las opciones que nos ofrecen internet y las redes sociales para que viajar esté al alcance de casi todos.

Buscando encuentras una gran cantidad de herramientas que te permiten viajar por muy poco dinero.

 

 

5. Mejoré y aprendí nuevas formas de comunicarme

 

 

No te puedes imaginar la cantidad de signos que he inventado -agitando las manos y el cuerpo- para poder expresarme.

Todos sabemos la importancia de los idiomas hoy en día. Pero -muchas veces- esto no depende de nosotros, sino de la gente local.

Por ejemplo, en países como Laos o Myanmar, incluso en la misma Tailandia, en las grandes ciudades la gente tiene – más o menos- un cierto “dominio” del inglés. Pero cuando te alejas unos kilómetros, mantener una comunicación con una persona local es una auténtica pesadilla.

La necesidad imperante de comunicarme hizo que se activaran partes mías que desconocía.

Para conseguir lo que necesitaba -y para hacerme entender- tuve que inventar y hacer uso de artes, signos y gestos que nunca me habría imaginado.

Fue un entrenamiento genial para estimular la mente.

Y si, al final funciona.

¡Te entienden!

Viajar te cambia. Aprendes nuevas formas de comunicación.

 

 

viajar te cambia

 

 

6. Socializar

 

 

Estaba solo. Y pasaba muchos días solo.

Hubo momentos en que necesité hablar con alguien, pero no conocía a nadie.

Cada dos o tres días me movía y cambiaba de destino.

Soy una persona extrovertida pero -aun así- no es fácil estar en contacto con gente, más aun considerando el poco tiempo que tienes o que pasas en un lugar.

Pero de repente…. sin más… ¡chas! Había una chispa que hacía que se quitaran todas mis vergüenzas.  Buscaba a alguien sentado en el hostel, o tomando un café cerca de mí. Acto seguido encontraba cualquier frase o excusa para entablar conversación, compartir datos, experiencias o algún tipo de conocimiento.

Conocí mucha gente. Con algunos fue para compartir una excursión y, con otros, establecí lazos de amistad con quienes aún estoy en contacto tras dos años de ese viaje.

Sin duda viajar te cambia en muchos aspectos.

 

 

¿Qué pasó después de viajar por el Sudeste Asiático durante un año? 

 

 

Mi amada Mallorca quedo pequeña.

No podía imaginar volver a “la roca” (como la llamamos los mallorquines).

Me enamoré de Asia.

Decidí quedarme a vivir en Tailandia.

Encontré trabajo al finalizar el viaje.

Además tengo un proyecto personal para poner en marcha,  el cual ya está dando sus primeros pasos: Hostelmaniacs.

Quién sabe si algún día me convertiré en un nómada digital con el proyecto.

 

 

Y ahora… ¡cuéntanos!

  • ¿Qué aprendiste viajando?
  • ¿Crees que viajar te cambia la forma de ser?

 

¡Te toca comentar a ti!

 

 

¡Gracias por compartir!

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