¿Alguna vez has querido viajar sola, pero te da miedo?

Yo sí. Estaba muerta de miedo, incluso antes que comenzara el viaje.

Desde el momento que me plantee la idea de irme de viaje sola, el miedo se hizo presente. Sentí pánico.

Pero, en mi caso, se podría decir que la vida me “forzó”, ya que estaba atravesando por un momento en mi vida en que necesitaba irme de viaje. Y por más que le pregunté a distintas personas para que me acompañaran, no recibí respuesta positiva.

¡Gracias a todos lo que me dijeron que no!

Porque si no hubiese sido por ese estímulo, quizás no lo hubiese hecho.

Aquí te entrego una guía que puedes implementar.

Si bien el tema central es el miedo a viajar sola, lo puedes aplicar a cualquier tipo de miedo. Ya que todas sentimos miedos a distintas cosas.

Porque la verdad es que el miedo no se va del todo, pero sí lo podemos disminuir para que no te paralice.

Ponte cómoda ya que empezamos el viaje hacia uno de los sentimientos que más nos paraliza. Y al que le encanta robar sueños.

 

¿Qué es el miedo?

 

Al leer el significado de miedo, nos dice que es la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Es, también, el sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Quiero quedarme con los siguientes puntos que me parecen interesantes:

  • Angustia
  • Peligro real o imaginario
  • Desconfianza
  • Ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea

 

 

1. Angustia y desconfianza

 

La angustia es un estado afectivo de carácter penoso que se caracteriza por aparecer como reacción ante un peligro desconocido o impresión.

A su vez, la desconfianza es una emoción negativa, que implica inseguridad sobre las acciones futuras de otra persona.

Con lo anterior queda claro que el miedo, la angustia y la desconfianza podrían estar relacionados. Es decir, tienen un factor en común: peligro e inseguridad.

También suelen tener una manifestación física. Por ejemplo, elevación del ritmo cardíaco, opresión en el pecho o falta de aire.

No voy a ahondar más en este punto porque no soy experta en el tema y, también, para no desviarme.

Pero lo que he querido hacer es que- en base a las definiciones- reflexiones si te hacen algún sentido o no.

 

 

2. Peligro real o imaginario

 

El miedo estaría asociado a un peligro. Y lo más interesante es que éste puede ser real o imaginario.

En el caso que el peligro sea real tu cuerpo se pondrá en alerta, y tendrás que decidir qué hacer en esos momentos.

Aquí lo importante es tu intuición y tu capacidad para actuar rápido.

Lo más paradójico es que, también, existe el peligro que puede ser imaginario, lo cual implica que yo lo he inventado.

Si el peligro está en mi mente, entonces tengo la capacidad de controlarlo y, con ello, hacer que desaparezca el miedo.

Me parece fascinante aprovechar el poder que tenemos de revertir el miedo, cuando el peligro es imaginario.

Y me atrevería a decir que- en la mayoría de los casos- el miedo que sentimos tiene su origen en un peligro que es imaginario.

 

 

3. Ocurra un hecho contrario a lo que se desea

 

Existe directa relación entre el sentimiento de desconfianza con un hecho futuro e incierto: creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

La creencia que tenemos de que acontezca un hecho distinto a lo que queremos, provoca que sintamos desconfianza y, también, miedo.

En otras palabras, lo que estoy haciendo es tener la mirada hacia el futuro, y respecto a algo que no sé si ocurrirá o no.

Si logramos soltar la necesidad de controlar que las cosas pasen como queremos, aceptaremos la perfección que hay en cómo ocurrieron las cosas. Y, con ello, no sentiremos miedo, sino confianza en nosotras mismas y en la vida.

 

 

Una vez hecho este análisis sobre el significado de la palabra “miedo”, puedo concluir lo siguiente:

  • Lo que gatilla el miedo- en la mayoría de las veces- es un peligro imaginario,
  • Al ser imaginario, entonces, tengo la capacidad de controlarlo o hacer que desaparezca,
  • Generalmente, también se produce cuando tenemos expectativas que las cosas ocurran tal como lo deseamos.

 

Si nuestra personalidad es segura y fuerte, y nuestra autoestima es adecuada, no habrá lugar para el miedo de una amenaza- sea real o inventada- propia de la desconfianza.

 

 

Guía para superar el miedo a viajar sola

 

 

Ahora quiero que pasemos a la acción.

Porque si tengo la capacidad de controlar el miedo- cuando éste proviene de un peligro imaginario- ahora veremos cómo hacerlo.

 

 

1. Identifica a qué le tienes miedo y su causa

 

Para poder indagar en la causa del miedo, tenemos que hacer una introspección hacia nosotras mismas.

Así, por ejemplo, sabremos que el miedo puede tener su origen en alguna experiencia negativa del pasado.

Ve hacia tu interior y explora qué es lo que te provoca sentir miedo.

Puedes hacer ejercicios de respiración para que te relajes y permitas que todo aflore.

 

Importante, también, es saber de qué se trata el miedo que sientes.

Si no lo tienes claro, pregúntate: ¿a qué le tienes miedo?

  • Miedo a que te pase algo,
  • Miedo a sentirte sola,
  • Miedo a volar en avión,
  • Miedo a viajar al extranjero
  • Miedo a estar lejos de casa,
  • Miedo a lo qué dirán.

Si logras identificar tu miedo sabrás cómo enfrentarlo.

Puedes hacer ejercicios de respiración, ya que te permitirán profundizar en ti y reconocer lo que estás sintiendo.

 

 

2. Acepta el miedo

 

Es normal sentir miedo. Sobre todo si estamos viviendo una experiencia humana.

Lo importante es que el miedo no te paralice. Y para ello, lo mejor es aceptar su presencia.

Tal como señala Kristy Dalrymple: “Cuanto más tratas de suprimir el miedo, ya sea ignorándolo o haciendo otra cosa para desplazarlo, más lo experimentas”.

Lo que ella propone es la terapia de aceptación y compromiso para manejar el miedo. Esta terapia alienta a las personas a aceptar que sienten miedo y a examinar sus causas, y a pensar sobre sus valores y cómo el comprometerse con superar el miedo sería congruente con quienes quieren ser.

También tomar consciencia que su único fin es protegernos de un peligro (real o imaginario).

Cuando aceptas, agradeces, y te conectas con la compasión hacia ti misma, el miedo desaparece.

Tomas consciencia que no existe ningún peligro del cual necesitas protección.

 

 

3. Define si es un miedo personal o de otra persona o de la sociedad

 

Parte de identificar la causa del miedo, es definir si éste proviene de mí o, por el contrario, su origen es externo a mí: o de otra persona o de la sociedad.

En caso que concluyas que el miedo proviene fuera de ti, entonces trabaja en ti para que tomes consciencia que ese miedo no te pertenece.

También fortalece la seguridad, la confianza y la conexión contigo misma.

Aprende a poner límites energéticos. Para que no te afecten en forma negativa.

 

 

4. Identifica los síntomas en tu cuerpo

 

El miedo lo sentimos en el cuerpo. Puede ser que el corazón se acelere, que tu pecho esté apretado, o que sientas dolor de estómago.

Si logras identificar en qué parte del cuerpo sientes el miedo, entonces podrás liberar esa energía.

Para hacerlo, cierra tus ojos y comienza a respirar largo y profundo. Cuanto te sientas relajada, anda a esa parte del cuerpo en que sientes el miedo. En ese lugar, envuelve el síntoma físico en luz. Cuando esté completamente envuelto, imagina que lo sacas de tu cuerpo y lo entregas al universo. Agradece su presencia y vibra en amor.

 

 

5. Conectate con el amor

 

¿Sabías que lo opuesto al miedo es el amor?

Si te conectas con el amor estarás vibrando en una frecuencia mucho más alta.

La energía que emite el miedo es baja. Y no te ayuda en nada.

Todo es energía. Y si queremos atraer cosas buenas, hay que conectarnos con los sentimientos que vibran alto, y el más alto es el amor.

Si lo haces, aprenderás a no identificarte con el miedo. Y tomarás consciencia lo perjudicial que es emitir esa energía.

 

 

6. Sueña en grande

 

Existe directa relación entre los sueños y el miedo.

Al miedo le encanta robar tus sueños.

Por eso, sueña a lo grande, para que tu sueño sea más grande que cualquier miedo.

Generalmente lo que te da miedo es el sueño que te gustaría cumplir:

  • Sueñas con viajar sola, pero te da miedo que algo te pase.
  • Sueñas con ser independiente, pero te da miedo la soledad.
  • Sueñas con ser emprendedora, pero te da miedo la incertidumbre.

Alimenta tu sueño. Cree que sí es posible hacerlo realidad. Y trabaja para que se cumpla.

Si lo haces, el miedo será cada vez menor. Y llegará el día en que desaparecerá.

 

 

miedo-viajar-sola

 

 

7. Hazlo con miedo

 

Lo peor es el miedo paralizante. Y el mejor remedio es actuar.

Puedes empezar haciendo pequeñas cosas.

Por ejemplo, si quieres viajar sola, empieza por ir al cine sola, o salir a comer sola. Después anda a otra ciudad y recórrela sola, o ve por el día a algún lugar que quieras ir.

Si comienzas con pequeños actos, puede que al principio sientas miedo e incomodidad. Pero a medida que lo vayas haciendo en forma paulatina y más frecuente, comprenderás que no pasa nada.

Luego haz cosas que sean más grandes a lo anterior que hiciste.

Así, un día no te darás cuenta, y estarás abordando el avión que te llevará a tu primer viaje en solitario.

 

 

8. La información es poder

 

Cuando estés planificando un viaje, tu mejor amiga es Google.

Busca todo lo que te haga sentir más segura:

  • Destinos para viajar sola,
  • Alojamiento en el centro de la ciudad,
  • Lugares para conocer,
  • Itinerario sobre lo que harás,
  • Locomoción para ir desde el aeropuerto al alojamiento. Y para moverte en la ciudad,
  • Decidir si contratar- o no- un seguro,
  • Vestirse como local, si es necesario.

Mientras más información tengas más segura te vas a sentir.

Averigua todo lo que sea relevante para tu viaje.

También comparte la información con familiares y amigos. Que ellos tengan los datos de contacto del alojamiento: número de teléfono, dirección y correo electrónico.

Además comunícate con frecuencia con tus cercanos. Así ambos se sentirán tranquilos.

Incluso les podrías dar una copia de tu itinerario de viaje, para que ellos estén informados dónde vas a estar y en qué fecha.

Haz todo lo que ayude para que, tú y tu entorno, se sientan más confiados.

 

 

9. No estás sola

 

Cuando sales de viaje aprendes a diferenciar el estar sola a sentirte sola. Porque son dos cosas completamente distintas.

Nunca vas a estar sola-físicamente hablando- porque sí o sí conocerás a nuevas personas. Algunos serán gente local y otros viajeros.

Te vas a impresionar la cantidad de mujeres que viajan solas. Será la instancia perfecta para conocer a otras viajeras.

Cuando ello ocurra, después será tu decisión si quieres continuar viajando sola o acompañada por otra viajera.

El sentirse sola es no conocerse bien. Y ello ocurre por no tener una conexión profunda contigo misma.

Viajar es el momento perfecto para fortalecer- o crear- una relación contigo misma. Porque te conocerás mucho. Y no sabrás lo que es la soledad.

 

 

10. Tu arma letal: la intuición

 

Aprende a conectarte más contigo misma, así siempre podrás escuchar tu intuición.

Escuchar esa voz interna- que siempre nos acompaña- es la mejor guía para saber si algo es bueno o malo.

Trata de no decidir una situación tomando como referencia lo que te diga tu mente, ya que ésta tiene una visión parcializada y siempre verá cosas negativas.

En cambio, si utilizas tu poder personal, ésta te dirá lo que es verdadero.

Además, de esta forma, serás prudente. No te expondrás a cosas que son innecesarias.

Tu intuición se agudizará mucho.

 

 

Ventajas de viajar sola

 

 

Gracias a las distintas vías que existen para superar el miedo, ahora podemos ver el lado positivo y descubrir todo lo que hay más allá del miedo.

También leerás todo lo que te espera viajando sola.  Porque uno de los mayores aprendizajes que he tenido ha sido viajando en solitario.

La película Wild, protagonizada por Reese Witherspoon, lo refleja muy bien. La cinta muestra todo lo que tuvo que atravesar la protagonista para lograr vivir mejor. También expone los miedos que podemos llegar a enfrentar y los estigmas que pesan sobre las mujeres.

Te comparto la sinopsis para que veas a qué me refiero.

 

 

 

 

Ojala te embarques en la aventura de viajar sola, aunque sea una vez en la vida.

Estas son mis razones por las cuales deberías hacerlo.

 

 

1. Mayor conexión contigo misma

 

Cuando estás contigo misma es el momento perfecto para el autoconocimiento.

El descubrirse a sí misma es el mejor regalo que te puedes hacer.

Todo nace desde adentro. Y si lo haces desde la conexión contigo misma sabrás qué hacer.

Es una sensación única vivir y crear desde esa conexión.

Al viajar sola aprendes a estar sola. Comprendes que tú eres tu mejor compañía.

Y si tienes una relación de amor contigo misma, las buenas personas aparecerán en tu camino.

 

 

2. Aumentan tus habilidades sociales

 

Cuando estás en tu ciudad no sueles conversar con extraños, ¿verdad?

Cuando estás viajando sola se produce lo contrario.

La necesidad de comunicarte hará que no sientas vergüenza ni miedo para conversar con personas que no conoces.

Te sientes “obligada” a hablar con las demás personas.

Situación que no ocurre cuando estás viajando acompañada, ya que, generalmente, te “encierras” a conversar sólo con tu compañera de viaje.

Viajar sola te permite esa apertura. Desde preguntar dónde queda un lugar a tomar una cerveza con otra persona.

Por eso me gusta alojarme en hostales, ya que al tener espacios comunes, son la instancia perfecta para interactuar con otras personas. Conocerás a viajeras como tú.

Conversar con personas de todas partes del mundo, y en diferentes idiomas, es fascinante.

Descubres la riqueza cultural que hay en el mundo.

 

 

3. Entras en tu zona de aprendizaje

 

Al viajar- sobre todo si lo haces sola- sales de tu zona de confort.

Te enfrentas a situaciones que, normalmente, no vives en tu rutina.

Aquellas experiencias te permiten aprender de ti y a conocerte más.

El aprendizaje es al 1000% Como si te inyectaran muchas lecciones directo a la vena.

También aprendes de las demás personas y del mundo.

Cuando viajas sola se produce una apertura de mente que te hace “absorber como esponja” todo lo que antes no habías vivido.

Te sorprenderás de todo lo que aprenderás viajando en solitario. Y dado que el aprendizaje es personal, sólo tienes que salir a vivirlo.

 

 

4. Tienes libertad absoluta

 

Cuando viajas sola, eres completamente libre.

También eres absolutamente dueña de tu tiempo, y de hacer lo que te dé la gana, a la hora que desees.

No tienes que acordar con nadie a dónde ir, durante cuánto tiempo, cómo llegar al lugar.

Todo lo decides sólo tú. Incluyendo si quieres salir sola o acompañada.

Te puedes adaptar a tus propias necesidades y gustos.

 

 

5. Aprendes a improvisar y ser flexible

 

Debido a que estás- la mayor parte del tiempo- sólo contigo misma, te conviertes en una persona más flexible.

Sabes que un panorama que tenías planificado puede cambiar.

A veces el clima juega una mala pasada y hay improvisar. Hacer cambio de planes sobre lo que harás.

Soltarás la necesidad de tener que controlar todo, porque- de esa forma- no se disfruta realmente el viaje.

Ser flexible e improvisar te permitirán descubrir una parte tuya que quizás desconocías.

Cuando viajas sola, este aprendizaje se da en forma natural.

 

 

6. Incrementarás la confianza en ti y en las demás personas

 

En el camino conocerás a muchas personas buenas. Y te darás cuenta que las noticias sólo muestran una parte de la realidad.

Las cosas buenas no venden.

Descubrirás- por ti misma- que siempre habrá una mano amiga cuando lo necesites.

Confiarás en la sincera ayuda que te brindan las demás personas.

También tendrás más confianza en ti misma.

 

 

7. Disfrutas del presente

 

Vivir en el aquí y en el ahora se da en forma más natural. Sobre todo si viajas sola.

Descubrir un nuevo país- o ciudad- así como las personas con las que interactúas, harán que tus cinco sentidos estén exacerbados.

No querrás perderte nada de lo que ocurra.

Disfrutaras a 1000% todo lo que suceda.

 

 

Ahora es tu momento

 

 

Tienes la capacidad de controlar- y superar- cualquier miedo.

Y si- realmente- deseas viajar sola, haz que este sueño sea más grande que tu miedo.

Los aprendizajes están al otro lado del miedo. Y viajando en solitario las lecciones se incrementan.

Espero logres actuar, a pesar del miedo.

Viajando sola descubrirás un mundo que- hasta ese entonces- desconocías. Conocerás, también, tu mundo interior.

Me encantaría que el día que hagas tu viaje en solitario me escribieras contándome tu experiencia. Y espero que este artículo sea el impulso que necesitas para atreverte 🙂

Ya lo decía el gran Stephen Hawking: “recuerda mirar a las estrellas y no tus pies. Intenta dar sentido a lo que ves y pregúntate por lo que hace el universo existir. Aunque la vida puede parecer difícil, siempre hay algo que puedes hacer y tener éxito. Lo importante es que no te rindas”.

 

Si necesitas más inspiración, ve este video de Aniko Villalba de Viajando por Ahí, quien relata- de una manera extraordinaria- las razones que la llevaron a viajar sola y todos los obstáculos que tuvo que superar para hacerlo.

Quédate con la idea que si ella- y yo- pudimos hacerlo, entonces ¿por qué tú no?

Es lo que suelo hacer cuando me propongo un objetivo y descubro que otras personas han logrado hacer realidad mi mismo sueño.

Para mí, es un estímulo que te permite continuar y luchar con todo lo que sea necesario.

Y debo decir que para atreverme a viajar sola, tuve que trabajar harto en mí para lograrlo.

Lo que sí tenía muy claro es que algún día lo iba a hacer, sólo que no sabía cuándo.

Tras ver este video, sentí un impulso- aún mayor- por yo también vivir la experiencia de viajar sola. Y no quedarme solo con lo que habían vivido otras mujeres.

¡Que disfrutes de tu gran aventura viajando sola!

Y ahora… que disfrutes del video

 

 

 

 

 







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